"La psicologia del baño de damas": artículo estudia el comportamiento de la japonesas en los baños

Un 60% de las japonesas señalaron que necesitan el baño para poder descansar sin ser molestadas y evitar el estrés. Ahí es el lugar donde lloran, ríen y comparten sus secretos con sus compañeras de trabajo o con sus amigas.


“La psicología del baño de damas”, es el titulo de un artículo publicado en el diario japonés “Mainichi” que relataba de qué manera las mujeres se entretienen en el baño del trabajo o de un establecimiento comercial. El tema parece banal, pero esconde un análisis psicológico sobre la diferencia entre el hombre y la mujer cuyas conclusiones pueden ir más allá de las nacionalidades.

Para un hombre el baño no es más que un lugar donde se hacen las necesidades, pero para una mujer es mucho más: allí se cuida la belleza y se intercambia información importante con las compañeras. El baño es uno de los factores decisivos para que la mujer se sienta a gusto en la oficina o decida frecuentar un establecimiento comercial.

Entre las 12.30 y 13.00 horas -hora del almuerzo- el baño es invadido por mujeres que no paran de hablar aún durante la limpieza de los dientes. Al terminar el cepillado de dientes empieza el maquillaje sin que la charla se detenga un segundo. Es como un rito.

“¿Qué almorzaste?”, “Aún tengo un poco de chocolate en mi escritorio”, “¿Sabes lo que me dijo mi novio ayer?”… Conversan sobre el contenido de la fiambrera, los chismes de la familia, los amoríos y de su tema favorito: los problemas de trabajo, el jefe y un extenso etcétera. En el baño también lloran, se deprimen y eliminan el estrés. Prácticamente su vida.

A las 13 horas, el batallón de mujeres desaparece por completo y el baño recupera su silencio y privacidad habitual. Se calcula que las mujeres pasan un promedio de 130 horas al año en el baño de la compañía, lo que equivale a 86 partidos de fútbol o hacer el trayecto aéreo Lima-Tokio cinco veces.

“El baño es algo que grafica mejor la diferencia entre los sexos observando el uso que cada uno le da”, según Hayato Oda, psicólogo especializado en la diferencia de géneros, quien agregó: "el baño de las damas tiene compartimentos, por lo que el espacio para hacer las necesidades está claramente delimitado tanto como el espacio para conversar".

Otro motivo es el “efecto del cuarto cerrado”. Por la sensación de seguridad que da un espacio pequeño a la conversación se asume que “otros” no escuchan y hablan hasta de cosas íntimas. El retoque del maquillaje también proporciona una manera relajada de charlar sin errar un milímetro en el uso del delineador de ojos. Al tornarse una costumbre, la conversación en el baño ha pasado al primer plano. “Es decir, ellas van al baño para conversar”, afirmó Oda.

De hecho, la mayoría de las trabajadoras japonesas consideran el baño como un lugar para descargar el estrés, según un sondeo realizado entre 516 empleadas japonesas. En la encuesta, un 60% de las japonesas señalaron que, para acabar con él, necesitan un lugar donde se pueda descansar sin ser molestadas.

Fuente: worldanime.tv

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